El mundo esperaba un Rey.

El mundo esperaba un Rey que llegara con riqueza, gloria y caballería, pero tú llegaste como un siervo. La humildad fue tu mayor atributo. Te esperábamos en un gran trono, pero llegaste en un pesebre. Esperábamos un león, pero te mostraste como un cordero. Tu corona no era de oro y diamantes sino de espinos y sangre.

Mientras más te conozco más me doy cuenta de cuan perfecto eres, no hay falla en ti. ¿Qué Rey viene con humildad?

Tú no eres como los otros dioses de las naciones, ¡oh no! ¡Tú eres diferente!

¡No hay palabras para agradecerte el permitirme conocerte! Mi deseo es que todos puedan conocer quien eres… tan glorioso y tan cercano.

Esta es la belleza del evangelio, tan perfecto y hermoso que no me da vergüenza compartirlo. Este evangelio que es tan digno de compartir y ser escuchado.

¡Mi deseo es que la tierra sea llena de la gloria de Dios! Mi deseo es que el Rey que murió en una cruz por los pecadores sea conocido en cada tribu, pueblo y nación. ¡Que mi corazón no olvidé la belleza de este evangelio!

¡Ven a reinar Jesús! Ese es mi deseo y oración. Ven con tu reino a cada nación. Levanta a tus hijos y enséñanos a traer el cielo a la tierra, ven y llena esta tierra con tu gloria.

-Real

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Infinito, pero íntimo.