A veces sentimos que somos frágiles, cansadas o limitadas. Y la verdad es que lo somos. La Biblia nos llama vasos de barro: comunes, imperfectos y fáciles de quebrar. Pero ahí está lo hermoso… Dios nunca se equivoca al escogernos así.
Esta frase lleva rondando por mi cabeza unos meses, aún no la entiendo por completo, pero me encanta pensar en Dios de esta forma. Él es infinito, no lo puedes medir, nunca te aburres y siempre hay más.